El paseo marítimo de Pedregalejo debería estar preparado para vivir uno de los momentos de mayor actividad del año. Sin embargo, en plena temporada estival, vecinos, comerciantes y hosteleros continúan conviviendo con zanjas, maquinaria, polvo, ruido y cortes de suministro. Las obras de remodelación, cuya finalización se había anunciado antes del verano, podrían prolongarse hasta noviembre.
El retraso no es la única controversia que rodea al proyecto. La actuación acumula un incremento presupuestario de alrededor de 850.000 euros y las zonas ya ejecutadas presentan, según denuncia el grupo municipal socialista, acabados deteriorados y soluciones constructivas poco adecuadas para un entorno marítimo.
Licitaciones por debajo que luego se incrementan: un leitmotiv que «roza la estafa»
La remodelación se adjudicó inicialmente con una rebaja cercana al 9% respecto al precio de licitación. Posteriormente, el presupuesto se habría incrementado un 14% mediante una modificación del proyecto. Para el portavoz socialista en el Ayuntamiento de Málaga, Mariano Ruiz Araujo, esta sucesión de rebajas iniciales y posteriores aumentos refleja una forma de gestionar las obras municipales que se ha repetido en otros puntos de la ciudad. Ruiz Araujo menciona como ejemplos las intervenciones desarrolladas en la plaza de Camas, la plaza de San Pedro o la calle Madre de Dios. A su juicio, se trata de proyectos que se adjudican por debajo del presupuesto previsto y terminan encareciéndose durante su ejecución.
«Lo que está haciendo Francisco de la Torre en Pedregalejo es una vergüenza absoluta y me temo que no es la primera vez», afirma el portavoz socialista, que sostiene que algunas de estas actuaciones «rozan la estafa».
El PSOE también cuestiona el control municipal sobre el estado final de los trabajos. Según Ruiz Araujo, determinadas obras terminan siendo recepcionadas por el Ayuntamiento pese a presentar deficiencias o acabados inadecuados.
Un verano entre zanjas, polvo y ruido
Mientras continúa la discusión sobre el presupuesto y la gestión del proyecto, las consecuencias más inmediatas las soportan quienes viven o trabajan junto al paseo marítimo. El retraso afecta especialmente a los establecimientos hosteleros y comerciales, que dependen en buena medida de la actividad de los meses estivales. «Nos prometieron que las obras terminarían antes del verano y ahora nos dicen que se van a noviembre. Es un verano perdido para los negocios», advierte Ruiz Araujo.
Los socialistas aseguran que algunos chiringuitos y locales históricos se han visto obligados a plantearse cierres temporales o a desarrollar su actividad en unas condiciones especialmente difíciles. A las zanjas y al ruido de la maquinaria se suman el polvo y los problemas registrados en el suministro eléctrico, como los apagones producidos durante la Noche de San Juan.
La principal crítica no se dirige únicamente a la duración de los trabajos, sino también a la falta de planificación y comunicación. El PSOE sostiene que las obras se han ejecutado sin una coordinación adecuada con comerciantes y residentes, pese al impacto directo que tienen sobre la actividad económica y la vida cotidiana del barrio.
El temor a perder la identidad de Pedregalejo
La remodelación también ha abierto un debate sobre el modelo estético elegido para el nuevo paseo marítimo. Pedregalejo no es únicamente una zona de restauración y playa. Su configuración urbana, sus antiguas casas de pescadores, sus chiringuitos y sus espacios de convivencia forman parte de una identidad marinera que vecinos y colectivos del distrito llevan años intentando preservar.
La concejala socialista responsable del distrito Este, Lorena Doña, considera que el proyecto municipal está transformando el entorno en un «paseo franquicia», similar al de cualquier otra zona costera y alejado de la personalidad histórica del barrio. Entre los elementos cuestionados se encuentra el uso de suelos porosos, que, según Doña, resultan poco prácticos para un espacio situado frente al mar. La edil también critica que la elección de materiales y el diseño definitivo no hayan sido sometidos a un verdadero proceso de consenso vecinal. «Nos estamos encontrando con la instalación de suelos porosos que, además de ser poco prácticos para el día a día frente al mar, no respetan la esencia del barrio», señala.
Uno de los ejemplos más representativos de este debate se encuentra en la plaza Varadero. Allí existía un parterre que servía como lugar habitual de descanso y encuentro para los vecinos. La intervención ha eliminado ese espacio y lo ha sustituido por dos palmeras aisladas, una decisión que para el PSOE simboliza la pérdida de los lugares tradicionales de convivencia. «Donde antes había un parterre en el que los vecinos de toda la vida se sentaban a charlar, ahora han colocado dos palmeras aisladas sobre el suelo», lamenta Doña. La concejala considera que la actuación responde a un modelo de «ciudad escaparate» que no protege los símbolos ni la identidad de Pedregalejo.
Una auditoría sobre los sobrecostes
Ante las dudas suscitadas por este proyecto y por otras intervenciones municipales, el grupo socialista solicitará una auditoría de los modificados de obra tramitados por la Gerencia Municipal de Urbanismo durante el último mandato. La petición se llevará a la Comisión de Transparencia e incluirá la elaboración de un informe detallado y la comparecencia de los responsables técnicos. El objetivo será revisar las obras adjudicadas por el Ayuntamiento que hayan experimentado aumentos superiores al 10% mediante modificaciones aprobadas después de su contratación.
El PSOE plantea, además, reforzar los pliegos para impedir que las rebajas presentadas durante los concursos terminen convirtiéndose en incrementos presupuestarios. Entre sus propuestas figura penalizar en futuras licitaciones a las empresas que recurran sistemáticamente a los modificados y exigir estudios geotécnicos y de servicios subterráneos más exhaustivos antes de comenzar los trabajos. También reclamará medidas económicas para proteger a los comerciantes afectados por los retrasos y que los residentes puedan intervenir en la fase final de la remodelación.
A la espera de que las obras concluyan y pueda evaluarse el resultado definitivo, Pedregalejo afronta uno de sus veranos más complicados. El debate ya no se limita a cuándo terminarán los trabajos o cuánto acabarán costando. La cuestión de fondo es qué paseo marítimo surgirá tras las vallas y las excavadoras y cuánto de la personalidad marinera del barrio permanecerá cuando finalmente sean retiradas.
