El conjunto boquerón dejó escapar los dos tantos de ventaja al descanso en un partido donde Funes hizo rotaciones
La visita del Málaga CF al Andorra ha culminado con un empate a tres que deja mal sabor de boca a los blanquiazules. Es el segundo empate consecutivo para el Málaga, al que en tan solo una semana se le pone muy cuesta arriba el objetivo del ascenso directo. Ayer era día de que el fondo de armario del equipo respondiera para asegurar los tres puntos, y que los titulares pudieran llegar frescos al decisivo duelo contra el Deportivo de
este fin de semana.
Juanfran Funes, recién renovado con el club de sus amores hasta el año 2028, salió con un once que dejaba entrever que el Málaga tenía la cabeza puesta en Riazor. Las dos grandes figuras de este equipo, David Larrubia y Chupe, se quedaron en el banquillo de inicio. Los menos habituales, como Jauregi, Lobete, Rafa Rodríguez o Gabilondo, saltaron al césped para intentar sacar el partido adelante. No era una apuesta nada descabellada por parte del entrenador, pues el mes de abril que se le viene al club boquerón es de una exigencia muy alta: nada más y nada menos que Deportivo, Las Palmas, Almería y Castellón, en ese orden.
En la primera mitad, de hecho, los goles de Murillo (minuto 22) y de Jauregi de penalti,en el alargue (45+4’), pusieron a los de Funes dos goles por delante del Andorra. Joaquín Muñoz fue el jugador más determinante para el Málaga y demostró galones. El 11 fue el autor del centro en el 0-1, para un Murillo que entró con todo; y quien provocó la pena máxima transformada por Eneko Jauregi. También sostuvo al equipo Alfonso Herrero, que
evitó algún que otro tanto de los locales con sus estiradas. Al descanso, todo pintaba perfecto para el cuadro malaguista, pero no en vano se suele decir que el 2-0 es el resultado más engañoso en el fútbol.
El Andorra-Málaga venía marcado por el temporal y las nevadas que están sacudiendo las tierras del Principado, y a la salida del túnel de vestuarios el partido se convirtió en una verdadera tormenta. Un doblete de Josep Cerdà en el 51’ y el 57’ puso el 2-2 para el Andorra, que salió del descanso a darle la vuelta. Ante el juego dinámico de su adversario, que le ganó por bastante la posesión, el cuadro malaguista acabó perdiendo la ventaja que había cosechado. E incluso poniéndose por detrás en el marcador. La remontada del Andorra llegó con un gol de Lautaro de León en el 80’, al que ya habían anulado un tanto en el 48’ por fuera de juego. Pero el Málaga supo reaccionar de inmediato en un final frenético para no irse de vacío en su visita al Estadio Nacional de Andorra. Funes había sacado la artillería, pero fue un defensa, Javi Montero, quien devolvió las tablas al electrónico en el 82’. El central que hace pareja con Murillo vio puerta también, con un testarazo inapelable que significó el 3-3. El partido se rompió a partir de ahí, pero hubo
reparto de puntos final. Con este resultado, el Andorra se mantiene estable en la mitad de la clasificación con 43 puntos, con colchón de sobra para la permanencia.
En cuanto al Málaga, el Miércoles Santo no concluyó con triunfo del equipo blanquiazul como nos hubiera gustado a todos, pero no me cansaré de decir que se mantiene vivo el sueño del ascenso. Y es que, mientras haya vida, hay esperanza. Solo hace falta recordar la forma en que se logró el ascenso a Segunda en su momento: a la épica. Quizá haga falta volver a mirar al playoff para lograrlo, como en aquella temporada. La primera y segunda plaza se alejan. A no ser que el Racing de Santander y el Almería pinchen, pero siempre es mejor cumplir que estar mirando a lo que hagan los rivales.
En esta jornada 33, el conjunto de Funes se coloca en la cuarta posición de La Liga Hypermotion. La victoria del Deportivo de La Coruña deja a los gallegos a +3, con 59 puntos, días antes de verse las caras con los de Martiricos. Tras el tropiezo de ayer, el partido pinta más decisivo si cabe para ambos. Recordemos que ya se ha entrado en la ‘zona Luis Aragonés’ de la competición, es decir, en los diez últimos partidos. Nadie se puede permitir muchos más errores a partir de ahora, y menos cuando se vienen duelos directos entre equipos que buscan su presencia en la Primera División para la 26/27. El Málaga deberá aplicar la filosofía del propio Aragonés: ganar, ganar y ganar. Pensar en cualquier otra posibilidad sobra. Siempre desde la humildad, pero este equipo no puede bajar los brazos ahora. Estoy convencido de que le echará coraje y corazón a los próximos partidos.
