El Ayuntamiento de Málaga fulmina el emblemático ficus de La Paz y desata una ola de protestas y exigencias legales
Un nuevo episodio de tala fulminante ha encendido los ánimos en los distritos de la capital. La barriada de La Paz ha despertado este viernes 4 de septiembre sin uno de sus elementos urbanos más singulares: el ficus de gran porte ubicado en la Plaza Juan Ruiz Sánchez, junto al Parque del Oeste. La decisión municipal de arrasar por completo el ejemplar tras la simple caída de una de sus ramas durante la madrugada del domingo ha desatado la indignación social y ha puesto en evidencia la falta de alternativas de conservación por parte del Consistorio.
Frente a la celeridad para liquidar el árbol, la explicación ofrecida por el Ayuntamiento de Málaga se ha limitado a argumentar una supuesta deshidratación estival y la promesa abstracta de un reemplazo sin calendario ni garantías de que la nueva vegetación recupere la masa arbórea destruida. Esta medida drástica se produce en pleno despliegue de un plan de revisión de 112.000 ejemplares urbanos —que contempla la inspección de 1.112 eucaliptos y más de 400 árboles en áreas de tránsito—, una iniciativa que en barrios como La Paz se ha traducido en la eliminación directa en lugar de actuaciones preventivas o de consolidación.
La respuesta vecinal no se ha hecho esperar. Un centenar de residentes se concentró en la misma plaza para condenar lo que califican directamente de «arboricidio», señalando la pérdida irreparable de un refugio climático crucial para niños y mayores durante los meses de más calor. Más allá de la protesta a pie de calle, la ciudadanía ha iniciado una ofensiva legal y administrativa mediante un requerimiento formal a través de la Ley de Transparencia (Trámite ID 6737) para exigir al Área de Sostenibilidad Medioambiental la apertura inmediata del expediente. Los afectados reclaman los informes biomecánicos y fitosanitarios que justifiquen el apeo integral y exigen saber por qué se descartaron de portazo técnicas habituales como podas de saneamiento, reducciones de copa o sustentaciones mecánicas.
En el ámbito político, el choque frontal contra la gestión municipal lo abandera el grupo Con Málaga. Su portavoz, Nico Sguiglia, ha anunciado una batería de 26 preguntas en la Comisión de Medio Ambiente y ha arremetido contra la concejala responsable, Penélope Gómez, a la que acusa de «esconderse detrás de las empresas privadas». Sguiglia ha tachado de inadmisible que la ciudad desembolse 18,58 millones de euros anuales en la conservación de la infraestructura verde —de los cuales 4,4 millones van a parar a la adjudicataria Raga Medio Ambiente en este lote— para que la respuesta ante cualquier incidencia sea «la vía rápida de la motosierra». Desde la formación exigen la remunicipalización del servicio para poner fin a un modelo que privatiza el mantenimiento, abandona la prevención y liquida en minutos el patrimonio verde que tardó décadas en crecer.
