El cuadro boquerón perdió en casa ante un rival directo y queda momentáneamente fuera del playoff de ascenso
El Málaga CF cayó derrotado en La Rosaleda frente al CD Castellón por dos goles a tres en el partido correspondiente a la jornada 37. El equipo de Funes comenzó poniéndose por delante en el marcador, pero un hat-trick de Calatrava puso fin a las expectativas de los locales de llevarse el triunfo ante su gente, a pesar de que el Málaga se quedó a solo un tanto de lograr el empate en el tramo final. Tras esta derrota, ante un conjunto que ya los superaba en la clasificación, los blanquiazules no se pueden permitir más errores de cara a cumplir el objetivo de acabar entre los seis primeros.
La afición del Málaga, comandada por el Fondo Sur, preparó un espectacular recibimiento al autobús de los jugadores en las inmediaciones del estadio, a la altura del partido decisivo que se venía. Funes lo había definido a la perfección en la rueda de prensa de la previa: «habrá más finales, pero no podemos esquivar la importancia». Por cómo empezó el choque, parecía que el Málaga podía pasar por encima de los albinegros. En los primeros compases, el cuadro boquerón saltó al campo a darlo todo, con una circulación de balón a un ritmo muy alto que se tradujo en claras ocasiones de Joaquín Muñoz y Dotor, que se fueron por encima del larguero. Estuvo muy bien, además, Aaron Ochoa recibiendo entre líneas y liderando las salidas del cuadro boquerón.
En el minuto 10, una pared entre Rafita y Chupe desembocó en un penalti a favor del equipo de Martiricos por mano de Diego Barri. En el 12’, el ‘9’ del Málaga, que había provocado la pena máxima, la transformó desatando la alegría en La Rosaleda, en el día donde se había vuelto a batir el récord de asistencia de Segunda con 28.601 espectadores. Pero, nada más lejos de la realidad, los hombres de Pablo Hernández mostrarían una reacción que recordó a ese Castellón que llegó a ser líder de La Liga Hypermotion. Cala, el máximo goleador del equipo “orellut”, empataría el choque en el 26’, a pase de Cipenga. Su compañero lo dejó mano a mano ante Alfonso Herrero, que tocó el esférico pero no pudo evitar que se colase en la portería. Viendo todo el espacio con el que el jugador del Castellón recibió entre los centrales, puede que no fuera la mejor idea dar entrada a Einar Galilea en el once inicial, y romper la dupla consolidada Murillo-Montero.
La segunda mitad arrancó igualada, con tramos de superioridad blanquiazul y albinegra. Hasta que Álex Calatrava decidió continuar con su exhibición, al anotar el 1-2 en el 69’ como culminación de una jugada combinativa con toques muy precisos del Castellón. Alfonso sostendría al Málaga con varios paradones, pero la remontada del Castellón no se quedaría ahí. El propio Cala remató de cabeza un centro en el minuto 77 que supondría el 1-3, y el tercero en su cuenta particular. Los visitantes lucieron con ese gol su gran efectividad a balón parado. Por su parte, el equipo boquerón no se rindió, y Chupete recortó distancias en el 86’ con el 2-3 después de una pillería de los blanquiazules, con un saque de banda puesto en marcha cuando la defensa rival estaba descolocada. Sin embargo, el doblete del delantero cordobés, con el que alcanzó los 18 goles esta campaña, se quedó corto por los tres tantos concedidos atrás. Con el pitido final, se consumó la primera derrota de la era Funes en casa. Hoy se echaron en falta más que nunca a los lesionados David Larrubia, Dani Lorenzo y Juanpe, o al sancionado Rafa Rodríguez.
Se repitió así el mismo resultado que en el derbi andaluz de la jornada anterior, donde el Almería superó al Málaga por 3-2. Esta racha de no sumar puntos llega en el peor momento posible de la temporada para el cuadro boquerón, pues es ahora cuando se decide todo. No se han podido cumplir las expectativas ante los rivales directos ante los que se ha jugado hasta el momento, con la única excepción de la victoria ante Las Palmas (2-0). Aquel día, el Málaga se colocó tercero en la tabla con 60 puntos. Dos jornadas más tarde, el casillero de los blanquiazules sigue en la misma cifra, y el cuadro dirigido por Funes ha bajado hasta la séptima plaza. La tercera la ocupa ahora un Castellón que está a +4. Es cierto que esto es un reflejo de que hay muchos equipos en muy pocos puntos, pero el Málaga ha pasado de tontear con el ascenso directo a temer por la presencia en el playoff.
Solo queda ser positivos y que el Málaga recuerde lo que le ha llevado hasta aquí: fe, pasión y una plantilla que siente los colores. Lo que falta es que el equipo se reencuentre con su mejor juego. Ya ha demostrado lo que es capaz de hacer en lo que va de año. No se puede dejar que dos derrotas tiren por la borda todo lo que ha construido el “Funes Buque”. Ganar en Ipurúa (y posiblemente recuperar la sexta plaza con ello, si pincha Las Palmas) es una obligación, para volver a sentirse vivos en la lucha por regresar a la máxima categoría del fútbol español. Después de haber fallado en la final contra el Castellón, el duelo ante el Eibar será una nueva final. Y cada final, a estas alturas, es más importante que la anterior. Quedan cinco partidos. Bajar los brazos nunca ha sido una opción. Tenéis en vuestras botas, todavía, la posibilidad de escribir un guion con final feliz para esta ciudad.
