La caída de placas en el comedor del CEIP «Juan Carrillo» de Ronda desata la indignación de las familias
Los desprendimientos se produjeron pocos minutos antes de la entrada del alumnado, pese a que la brigada municipal había revisado las instalaciones el día anterior. Familias reclaman una solución urgente y garantías de seguridad.
El estado del comedor del colegio Juan Carrillo de Ronda ha provocado la indignación de numerosos padres y madres del alumnado, después de que se desprendieran varias placas del techo de estas instalaciones. Según la información trasladada a este medio por algunas familias afectadas, la caída se produjo pocos minutos antes de la entrada de los niños y niñas, una circunstancia que ha generado preocupación por el riesgo que podría haber supuesto para su seguridad.
Según las informaciones recabadas por este medio, la brigada del Ayuntamiento de Ronda estuvo revisando el comedor durante la jornada anterior y trasladó que no existía peligro. Sin embargo, poco después se produjeron los desprendimientos, lo que ha incrementado el malestar entre las familias, que reclaman explicaciones y una intervención que garantice que las instalaciones se encuentran en condiciones adecuadas.
Desde el centro educativo se ha presentado una instancia para solicitar una solución, aunque, según la información facilitada, hasta el momento no se había recibido respuesta. Las zonas afectadas ya han sido retiradas, pero las familias consideran necesario que se compruebe el estado del techo y se certifique la seguridad del espacio antes de dar por resuelto el problema
Preocupación por la seguridad y el mantenimiento de los colegios
La situación reabre las críticas sobre el mantenimiento de los centros educativos de Ronda y la necesidad de aprovechar los periodos vacacionales, especialmente el verano, para acometer las reparaciones pendientes sin esperar a que se produzcan incidentes. El incidente ha puesto el foco en la conservación de los edificios escolares y en la responsabilidad de realizar las labores de mantenimiento necesarias. Estas familias cuestionan que no se hayan subsanado antes estos desperfectos y señalan que las actuaciones de conservación deben ir más allá de intervenciones superficiales, como una mano de pintura, cuando existen problemas que pueden afectar a la seguridad.
La preocupación se centra ahora en conocer si se realizará una inspección técnica que permita determinar el alcance de los daños y establecer si el comedor puede seguir funcionando con todas las garantías. La petición es clara: que se actúe con rapidez y que no sea necesario esperar a que ocurra un accidente para adoptar medidas.
El comedor mantiene hoy el servicio, pendiente de garantías
El centro ha decidido mantener este martes el servicio de comedor, mientras se espera que se aclare si las instalaciones reúnen las condiciones necesarias para continuar utilizándose. La posibilidad de suspender temporalmente el servicio si no se certifica la ausencia de riesgos también está sobre la mesa.
Como medida preventiva y para facilitar la organización del comedor, se ha aconsejado a las familias que tengan posibilidad de recoger a sus hijos e hijas que valoren hacerlo, de manera que las trabajadoras puedan atender y reubicar mejor al alumnado que realmente necesite utilizar el servicio o cuyos familiares no hayan podido recibir la información con antelación.
La recomendación tiene carácter preventivo y organizativo, y no implica por sí misma que se haya ordenado el cierre del comedor. La prioridad, insisten las familias, debe ser comprobar el estado de las instalaciones y garantizar la seguridad de los menores.
Las familias reclaman una respuesta municipal urgente, una evaluación de los desperfectos y garantías suficientes para que los niños y niñas puedan acudir al centro y utilizar sus instalaciones con seguridad.
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